HISTORIA


In memoriam Pedro Morales Cuenca.
En la localidad conquense de Torrejoncillo del Rey, fue descubierta en el año 1955, por D. Pedro Morales, una cavidad revelada en sueños, como el lugar donde se hallaba oculto un singular tesoro escondido en un palacio de cristal. La cavidad resultó ser una mina romana de lapis specularis, de la que no quedaba ni el recuerdo, y tras la expectación inicial, y sobre todo, tras la muerte de Pedro Morales, fue relegada al olvido.
Retomada su exploración desde la perspectiva de una investigación arqueológica en el marco del Proyecto "Cien mil pasos alrededor de Segóbriga" para el estudio la minería romana del lapis specularis, la mina ha sido intervenida desde varias disciplinas científicas revelándose como una de las más atractivas para la investigación.
Apenas un kilómetro al noroeste de la población conquense de Torrejoncillo del Rey, se localiza al lado de un antiguo camino con dirección a Valparaiso de Abajo, una pequeña elevación conocida como el Cerro de la Mora Encantada. El sitio, al igual que otros incontables parajes de la geografía hispana, recoge la toponimia de "Mora Encantada", y como en otras localidades, es sinónimo de leyendas relacionadas con la tradición oral y con la pervivencia de substratos culturales que reflejan la antigüedad y el recuerdo histórico del lugar.
En el caso concreto de Torrejoncillo del Rey, según su leyenda particular más o menos aderezada con las lógicas variantes, en la madrugada de San Juan (24 de junio) y en tiempos ya remotos, solía aparecerse una joven princesa mora de excepcional belleza, que peinaba su larga cabellera sobre el cerro, hasta que una vez fue sorprendida por un hombre, desapareció como por encanto, y desde entonces, no volvió a salir jamás. Tras su desaparición, el pequeño cerro fue conocido con el legendario nombre de "Mora Encantada" que aún perdura.
El mito, como en otros lugares e incluso en otros países, no hace sino enmascarar una manifestación de nuestro pasado histórico de difícil explicación para la comprensión de la población local, que sustenta y adorna la leyenda con el reflejo de tesoros y encantamientos que perduran en la memoria colectiva a lo largo de los siglos.
En la mencionada localidad, en el año de 1955, el vecino del pueblo D. Pedro Morales Cuenca, soñó que en el mencionado cerro de "La Mora Encantada", encontraba tras excavar, un ataúd blanco que contenía en su interior un tesoro de monedas de oro.
Confiado en el vaticinio onírico de la ensoñación, decidió contárselo a su amigo Alfonso Feijoo López y a su yerno Juan García Teruel, a los que convenció para que le secundaran en la tarea de hacerse con una previsible fortuna.
Decididos en la empresa y tras excavar los cinco metros, dieron con las paredes de un pozo picado a mano y colmatado de escombros, que continuaron hasta llegar a unos veinticinco metros de profundidad. Alcanzada esta cota, pudieron acceder a través de un boquete a una gran estancia de la que partían infinidad de galerías, y en donde las paredes estaban tapizadas de cristal. El supuesto palacio de la Mora Encantada se abría ante sus ojos...
Las burlas e incluso coplas por parte de algunas gentes del pueblo con las que se acompañó la titánica tarea de excavación de los implicados, se trocaron en sorpresa y admiración ante la aparición de un lugar críptico lleno de fulgurantes espejos y brillos mágicos.
El descubrimiento de la cavidad tuvo en su momento una gran notoriedad y repercusión social, de manera que hasta se dispuso desde el Gobierno Civil de la provincia del envío de tres dotaciones de la Guardia Civil para poner orden entre los curiosos y requisar el presumible tesoro por aparecer.
Por su parte, la prensa nacional se hizo eco de la noticia y mandaba a sus corresponsales a la localidad conquense de Torrejoncillo del Rey para entrevistar a los protagonistas y narrar tan atrayente y sugestiva historia.
Pedro Morales había soñado con anterioridad que en una finca de su propiedad tras excavar un pozo encontraba agua. Para sorpresa de propios y extraños, excavó y encontró agua en un lugar que parecía imposible, y en el que aún hoy no falta el agua ni en los veranos más tórridos, por lo que su presagio fue tomado totalmente en serio por Alfonso Feijoo y Juan García.



martes, 23 de mayo de 2017

EL VIAJE A LA ALCARRIA DE HUNOSA

El viaje a la Alcarria de Hunosa




La empresa recupera para el uso turístico la antigua mina de yeso que los romanos explotaron en Cuenca, que busca ser Patrimonio de la Humanidad


La diversificación de actividades en Hunosa puede ser muy amplia. Desde el desarrollo de nuevas energías hasta la recuperación de escombreras. Y entre todas esas nuevas líneas de negocio, la hullera, a través de Sadim Ingeniería, se está haciendo fuerte en una: la recuperación de antiguos yacimientos mineros para uso turístico. Tanto es así, que una de las minas de yeso recuperadas por la empresa asturiana en la Alcarria, (Cuenca), está a un paso de ser declarada como Bien de Interés Cultural y de tratar de lograr un reconocimiento mayor: la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Ante el gran éxito que ha tenido la recuperación de estas minas, y la alta afluencia de visitantes, el Centro de Desarrollo Rural Ceder-Alcarria busca, junto a los otros grupo de acción local -algo así como el Leader asturiano-, desarrollar una iniciativa para conseguir la protección legal y de conservación de las minas romanas de Lapis Specularis (espejuelo, un tipo especial de yeso). En un primer paso, solicitarán su catalogación como Bien de Interés Cultural (BIC) por parte de la Junta de Castilla-La Mancha, algo que ya parece hecho. Una vez que se cumpla ese objetivo, el segundo paso será solicitar su inclusión en la lista de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, junto con las de Almería -donde también actuó Hunosa- e Italia.
El arqueólogo Juan Carlos Guisado fue el encargado de dar a conocer este planteamiento, y lo hizo durante la presentación de la segunda actuación realizada en la mina "Pozolacueva" de Torralba. Una actuación que en palabras de Benjamín Prieto, presidente de la Diputación de Cuenca, llevó "muchos meses y numerosas dificultades técnicas". Esos problemas los detalló el ingeniero de Sadim responsable del proyecto, José Iván Fanjul, que evidenció el reto que supuso "abrir un acceso horizontal para que pueda ser visitable por todo el mundo".
En esta restauración, el grupo de acción local conquense invirtió 120.000 euros, que se suman a los más de 100.000 de la primera fase de obras que permitió la adecuación de un acceso vertical de unos 20 metros de profundidad. Para Prieto, esta nueva fase supone el "comienzo de la aventura", que no es otra que la de dar a conocer la importancia de una mina que está "por descubrir".
Por su parte, el arqueólogo Juan Carlos Guisado, los últimos trabajos desarrollados por Sadim Ingeniería, se ha instalado una "una galería artificial metálica de 50 metros del siglo XXI, que atraviesa la roca del cerro de 'La Dehesa', y que permitirá a los visitantes pasar, como si de un 'túnel del tiempo' se tratara, por una mina de los siglos XX y XIX y dar un salto en el espacio de 2.000 años hasta época romana al acceder a su interior". En ese recorrido, circular, especificó el experto, los turistas podrán ver los cristales de yeso más grandes de la provincia, ya que la explotación del mineral fue menos intensiva que en las minas de Saceda del Río y Torrejoncillo del Rey.
La importancia de esta explotación reside en sus cristales de yeso, ya que algunos de ellos alcanzan hasta los 7 metros, siendo actualmente la mina con mejores piezas del mundo. De hecho, atrae a universidades de todo el planeta, que trabajan con este material extraído de la mina rehabilitada por Hunosa.

Fuente: La Nueva España
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...